Es sabido que vivimos en un mundo materialista, rodeado de situaciones poco gratas, personas que sólo buscan su beneficio, políticos, delincuentes, tragedias.

Muchas cosas parecen fuera de nuestro alcance, lograr un verdadero cambio en el país… es realmente difícil, somos más de 100 millones de personas, la mitad está viendo la telenovela justo ahora.

Entretenido en banalidades, fútbol, noticias amarillistas, porquerías. Pero hay algo que podemos cambiar: a nosotros. Y hacerlo sin pensar que alguien lo tiene que notar, simplemente hacerlo, cambiar. Por el hecho de la auto satisfacción y nada más, por comprender que podemos hacerlo, por superarnos en todos los aspectos posibles, ¿por qué no?

Es difícil.

Quizá deberíamos olvidarlo… o mejor aún, dejarnos de debilidades, de esa solución de continuidad en nuestra moral, en nuestra conducta, en nuestro actuar, tomar el papel que conlleva una vida ejemplar, no de opulencia ni de apariencias que no engañan a los más listos y que a los tontos que sí, son… bueno, tontos. Ni siquiera se necesita conocimiento literario, haber leído mil veces a Víctor Frankl, Schopenhauer, Nietzche, simplemente sentido común;

¿Por qué esforzarme? mejor, vamos a dormir.

Se cambia porque algo se siente mal, lo común ya no debería serlo y tenemos necesidad de experimentar, de hacer algo nuevo, intrigante, el ¿qué pasará? es un factor determinante, casi mágico que nos puede llevar a un mal resultado o a la retroalimentación positiva que nos lleve a conseguir un hábito.

Rodeados de “amigos“, deberes y preocupaciones, que por cierto y desde que tengo memoria ocupan la mayoría de mis pensamientos, cualquier cosa interpretada como deber resulta en desgaste mental, esto no debería ser así. Tomar las cosas con la importancia que se requiere pero no más, eso es vivir bien. Al final todo sucede de alguna u otra manera.

Sí, esto es un tema complejo, no se puede resumir en unas cuantas líneas el sentido de la vida (y yo no lo tengo), al final de cuentas todos vivimos por metas en especial, a veces sinceras y realmente posibles y a veces, estúpidas.

Una vez leí en un libro (el hombre en busca de sentido), los problemas son como el gas, por mucho o poco que sea, ocupara toda una habitación, entonces uno nunca está libre de pensamientos relacionados con los deberes y situaciones estresantes, por complejos o sencillos que estos sean. La diferencia es de que manera se les hace frente. Personas con problemas serios hay de a millares, muchas veces los problemas pequeños nos afectan tanto que es ridículo, que pena por los que a veces vivimos así, preocupados de tonterías.

Aunque (en general) al final y de la manera más cruda, como no puede ser diferente, cada quien tiene lo que se merece de acuerdo a sus acciones basadas en buenas o malas decisiones tomadas no por otra cosa que por su capacidad de razonamiento y proactividad.

 

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Médico Cirujano y Partero, Residente de Psiquiatría. Tengo mi propia frase, aunque todos somos dueños de las palabras: “Al final del día, es igual de respetable si miras al cielo en busca de Dios, de las estrellas, o ambos.”

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