“Nada es absoluto, todo es relativo”

 

 

Es increíble cuantas cosas nos impiden vivir plenamente nuestros días, que de por sí ya son un triunfo. Infinidad de minúsculos quehaceres que distraen nuestros pensamientos e intenciones a caminos poco objetivos, ásperos y melancólicos.

Es difícil la vida, todos lo sabemos. Tantas cosas que podriamos tener y no tenemos. Tantas metas que parecen lejanas, y a veces en realidad lo son por causas fuera de nuestro alcance tal como dinero o incluso capacidad.

Un problema deja de serlo en cuanto nos formamos una idea clara y precisa del mismo dice Spinoza en su ética. En la práctica sobrellevar una vida plena es difícil e incluso frustrante. Se consigue por una retroalimentación de conocimiento, razonamiento y fé (no necesariamente a lo divino).

Todos tenemos una (o varias) razón por la que vivir; amor, dinero, realización personal, etc. algo que simplemente no nos deja morir por dentro, manteniéndonos por fuera. El problema viene cuando no tenemos clara dicha razón, se cierran las puertas, se oscurece el día, se desmorona el mundo. A veces es simple descuido personal, otras algo fisiológico/patológico, de cualquier manera se necesita valor para continuar ya que es aquí donde se nos presentan por lo menos dos opciones:

 

  • 1) Caer ante el cambio, no visualizar correctamente la situación y ceder ante la enfermedad, ante la depresión.

 

  • 2) Hacerle frente tomando en cuenta todas sus aristas, posibilidades y limitaciones.

 

Se puede estar igual de preocupado por haber fallado en el discurso escolar, por haber pronunciado mal una palabra ante la multitud que por haber sido recientemente diagnosticado con cáncer. ¿Cómo?… depende de la capacidad de asimilar la realidad de cada persona, depende de un momento, un contexto y una actitud. Bien dice Viktor Frankl en su libro <el hombre en busca de sentido>: “al ser humano se le puede privar de cualquier cosa, menos de la capacidad que tiene de adoptar cierta actitud frente a determinada situación“.

Está en nuestras manos la tarea de ser felices o al menos intentarlo, es difícil, se requiere preparación y destreza mental pero vale la pena disfrutar cada momento sin abusar del drama.

 

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Médico Cirujano y Partero, Residente de Psiquiatría. Tengo mi propia frase, aunque todos somos dueños de las palabras: “Al final del día, es igual de respetable si miras al cielo en busca de Dios, de las estrellas, o ambos.”

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