Para comenzar, hay que tener claro que la lectura necesita forzosamente de la escritura, que nos acompaña desde el inicio de nuestros tiempos, mediante distintos tipos de símbolos y representaciones, plasmadas en una multitud inimaginable de objetos, pasando por la piedra, el papiro, el papel y más recientemente la nube. El desafío es descifrar las intenciones detrás de estos símbolos, utilizando todo lo que tengamos a la mano para hacerle justicia al sentido o intenciones que el autor pretendía transmitir.

Somos entes sociales y todos tenemos algo que decir, por lo que es relevante esforzarnos en pulir nuestras técnicas de expresión y recepción de información.

Se debe hacer de la lectura un hábito compartido en casa, no idealizarlo como un pendiente escolar o algo desagradable ya que incluso se utiliza como método de castigo, lo que crea aversión a la misma y dificulta la comprensión. Se debe poner el ejemplo desde el hogar, algo difícil teniendo en cuenta la casi pandemia actual de desintegración familiar.

A veces, se toma también la lectura como algo por hacer para mejorar la calidad de vida en relación a un posible futuro trabajo estable, con mejor calidad de vida y automáticamente se convierte en un proyecto a largo plazo, que puede resultar o no, lo que hace que muchos pierdan el interés demasiado pronto. Hay que promover la lectura como un medio de esparcimiento saludable y beneficioso por sí mismo, que indudablemente traerá beneficios a la persona que lee, sean estos monetarios o no.

Leer aporta conceptos que pueden ser nuevos o conocidos, creando situaciones de aceptación o negación de lo leído. Además de la importancia y emoción de la adquisición de nuevo conocimiento, también existe la satisfacción de encontrar ideas que ya sabíamos o por lo menos sospechábamos, incrementando así nuestra confianza y alentándonos a leer más.

Al momento de leer sobre cualquier tema hay que buscar información o textos que estén a nuestro nivel de conocimientos, ya que si comenzamos por algo demasiado especializado lo más probable es que nos cansemos de él y se desarrolle frustración, lo que va a limitar nuestro entendimiento, por lo tanto iniciemos con los conceptos básicos y a partir de allí, crear un hilo de ideas que nos permitan tener una base sólida, sobre la cual formar conclusiones y reflexionar sobre nuestro propio aprendizaje.

También influye la forma en que se transmite la información del texto, existiendo libros que hablan sobre lo mismo, pero abordados y explicados desde diferentes métodos y estilos.

Hay que darse cuenta si por ejemplo, estamos leyendo un libro de ciencias exactas, donde se explican métodos estandarizados basados en evidencia científica, o si estamos hojeando un libro de filosofía o una novela, donde nos encontramos con una situación peculiar: lo que el autor cree que es su libro, lo que nosotros creemos que es el libro, y lo que realmente es ese libro.

Consideremos como mérito cualquier intención y avance propio en la lectura como motivo para seguir en ella. Y si se trabaja en grupos o foros, hay que tener cuidado con las comparaciones generales y entre compañeros. Prácticamente todas las tareas son híbridas, lo que nos permite hacer conciencia sobre nuestro nivel de comprensión de cualquier tema y la capacidad que tenemos para expresarlo de forma oral o escrita, así como buscar nuevas estrategias para mejorarlas y lograr darnos a entender al hablar sobre él.

Es importante encontrar técnicas que nos faciliten la comprensión lectora, tratar de automatizarlas pero siempre adecuándolas a nuestro estado individual actual (emocional, económico, social, etc.) y al tipo y metas de lectura, haciendo análisis recurrentes para comprobar si nuestras estrategias están aportando a nuestro objetivo.

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Médico Cirujano y Partero, Residente de Psiquiatría. Tengo mi propia frase, aunque todos somos dueños de las palabras: “Al final del día, es igual de respetable si miras al cielo en busca de Dios, de las estrellas, o ambos.”