La aplicación de la medicina basada en evidencias como tal es relativamente reciente, fue necesario que el método científico (principio en que se basa la MBE) estuviera bien adentrado en los procedimientos implicados con la medicina para así hacer de esta una ciencia rigurosa, con múltiples controles y puntos de vigilancia que trata de basarse en pruebas objetivas, contrastables, reproducibles y generalizables. Deja de lado la fuente tradicional de autoridad basada en el sentido común, la experiencia personal o la tradición para abrirle paso a una fuente de conocimiento más confiable proporcionada por la aplicación del método científico mediante la investigación. La expresión “medicina basada en evidencia” la utilizó por primera vez a inicios de la década de los noventa Gordon Guyatt. En 1992 se constituyó el primer grupo de trabajo en MBE en Canadá.

Para los que somos parte de la comunidad médica, nos es importante tener bases sólidas donde apoyar lo que profesamos y aplicamos. Nuestras manos se encuentran guiadas por conocimiento erróneo o acertado y son por tanto un arma de doble filo.

El médico es el resultado de una sucesión de café, desvelos y estudio. Es importante que lo aprendido sea válido, de qué sirve leer algo que llega a tomarse como verdad si su nivel de evidencia está por los suelos. Es necesario conocer entonces los distintos grados de confiabilidad del texto para poder tener una buena práctica. Es aquí donde entra la EBM, MBE o medicina basada en evidencia que bien podemos definir como el uso consciente, explícito y juicioso de la mejor evidencia disponible para tomar decisiones relacionadas al cuidado de la salud de las personas.

 

 

Y,  ¿cuál es la importancia de su aplicación? Algunas veces se puede asumir que ciertas innovaciones o tratamientos adoptados por otro grupo de personas (médicos, pacientes, investigadores) son beneficiosos para la salud sin antes haber revisado en qué se fundamentan dichos supuestos. Tal práctica es peligrosa ya que puede resultar que sea un principio meramente teórico lo que puede ocasionarle un daño a la persona que estemos tratando además que denota nuestra carencia de conocimiento, perspicacia y talento.

La mayoría de las veces existirá algún tipo de evidencia como las observaciones eventuales de un colega con mayor maestría pero, hay niveles.

Sólo cuando no haya un mejor nivel de evidencia para la toma de decisiones deberá usarse como base la opinión de expertos en la materia. La evidencia disponible con más alta jerarquía debe ponerse siempre sobre la que no dispone de un nivel tan bueno. Todo esto con el objetivo que debemos tener todos los que nos desenvolvemos con algún título en ciencias de la salud: ayudar al prójimo de la mejor manera haciendo uso de nuestra capacidad intelectual, medios físicos, psíquicos, químicos, o lo que fuese necesario.

A lo largo de la historia la práctica clínica se ha basado en conocimientos anatómicos y fisiopatológicos, así como en sentido común pero con postulados no siempre contrastables o reproducibles. Es importante entonces la aplicación de  métodos objetivos o sistemáticos. La finalidad es brindar una atención personalizada y científicamente válida. Para lograrlo el terapeuta no está solo, sino que el conocimiento de la validez de un procedimiento o técnica diagnóstica es el resultado de un consenso profesional y científico, que debe ser incorporado plenamente a la relación médico-paciente. De esta forma mejorará sin lugar a dudas la calidad de la medicina que ponemos en práctica. Se trata de poner sobre la mesa los conocimientos previamente adquiridos, experiencias y habilidades junto con estudios de actualidad en la materia obteniendo una mayor eficacia al diagnóstico, tratamiento, control y prevención de los signos y síntomas patológicos.

Cuando se busca indagar en un tema en específico por ejemplo tratamiento por Helicobacter pylori no encontraremos quince o dieciséis artículos, vamos a encontrar diez, veinte, treinta mil relacionados al tema. Recae entonces sobre la capacidad del investigador la necesaria separación en grupos de acuerdo a niveles de evidencia. Una buena práctica de la medicina basada en evidencia requiere conocimiento y comprensión de los diferentes tipos de estudio y sus metodologías.

Como conclusión, tenemos que la medicina basada en evidencias es totalmente necesaria para mejorar los procesos diagnósticos y esquemas terapéuticos. Se destaca el uso de una buena metodología para lograr buenos resultados.

Por último, la medicina basada en evidencia aporta más ciencia al arte de la medicina.

 

Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International (CC BY-NC-SA 4.0).

 

Médico Cirujano y Partero, Residente de Psiquiatría. Tengo mi propia frase, aunque todos somos dueños de las palabras: “Al final del día, es igual de respetable si miras al cielo en busca de Dios, de las estrellas, o ambos.”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.