La parálisis de Bell o parálisis facial idiopática, es una debilidad muscular regional de origen periférico y aparición súbita, afecta el séptimo par craneal (facial), de etiología desconocida.

Se cree que es resultado de una infección del nervio facial, por el virus herpes simple.

Se suele presentar entre los 20-29 y 50-59 años de edad en igual proporción hombres y mujeres (excepto embarazadas donde es 3.3 veces más frecuente).

Los factores de riesgo son:

  • Diabetes mellitus
  • Obesidad
  • Hipertensión arterial
  • Infección de vías aéreas superiores
  • Inmunocomprometidos
  • Embarazo

Tiene un inicio súbito, los síntomas típicos inician en un máximo de unos pocos días:

  • Dolor leve alrededor del oído o en región retroauricular
  • Dolor en región occipital o cervical
  • Entumecimiento orofaríngeo o facial
  • Algiacusia y disgesia del lado afectado

Presenta incapacidad parcial o completa de los músculos faciales voluntarios del lado afectado de la cara, ocasiona incompetencia oral y dificultad para el cierre palpebral, que puede ocasionar lesión ocular.

El diagnóstico es clínico, no son de rutina exámenes de laboratorio o imagen.

Podremos encontrar:

  • Ausencia de pliegues frontales
  • Incremento de la apertura palpebral
  • Exposición de globo ocular incluso durante cierre palpebral
  • Lagoftalmos
  • Ectropión
  • Ausencia de pliegue nasogeniano
  • Descenso del ángulo de los labios
  • Dificultad para elevar la ceja, fruncir el entrecejo, arrugar la nariz, apretar los labios, abocinar la boca para soplar o silbar, oclusión palpebral completa

Bell’s palsy. By James Heilman, MD.

Las complicaciones oftálmicas son lagoftalmos y queratitis. Debe haber control por un oftalmólogo e incluye agudeza visual inicial, reacciones pupilares, test de Schirmer (valora la función del nervio petroso superficial mayor) y evaluación de la sensibilidad corneal.

La clasificación de House-Brackmann se utiliza para graduar la severidad a lo largo de la evolución con fines comparativos.

El tratamiento es más efectivo en las primeras 72 horas y es de primera instancia con prednisona, la dosis recomendada es de 60 mg por día, durante 5 días con dosis de reducción de 10 mg por día hasta llegar a 10 mg y suspender (10 días).

Los antivirales como aciclovir o valaciclovir no deben ser usados de forma rutinaria, en monoterapia no se ha demostrado que sean más efectivos que el placebo.

Es necesario proteger la córnea con gotas lubricantes durante el día (hipromelosa al 0.5%) y ungüento por la noche (hipromelosa al 2%), si existe alteración de cierre palpebral considerar uso de lentes de protección solar, de contacto (contraindicado si existe queratitis neurotrófica por alto riesgo de infección) o parche oclusivo ocular.

Las inyecciones de toxina botulínica en el músculo elevador del párpado superior se pueden utilizar con anticipación para producir ptosis temporal y proteger la córnea mientras se restaura el movimiento. A pesar de que algunos reportes sugieren su uso la GPC no lo recomienda como tratamiento de rutina en este momento.

La evidencia del efecto de la cirugía es escasa y de muy baja calidad por lo que no se emiten conclusiones de manejo quirúrgico.

 

Respecto de la recuperación la evidencia es contradictoria respecto al uso de fisioterapia. No se recomienda electroestimulación ni acupuntura.

Si no muestra mejoría a los 10 días, se debe referir al otorrinolaringólogo.

 

Con información de: Diagnóstico y tratamiento del adulto con parálisis de Bell en el primer y segundo nivel de atención. Secretaría de Salud, Ciudad de México, 16/03/2017.

 

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Médico Cirujano y Partero, Residente de Psiquiatría. Tengo mi propia frase, aunque todos somos dueños de las palabras: “Al final del día, es igual de respetable si miras al cielo en busca de Dios, de las estrellas, o ambos.”

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